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Despido disciplinario


Las causas previstas para este despido son:

  • Faltas repetidas e injustificadas de asistencia y puntualidad.

  • La indisciplina o desobediencia en el trabajo.

  • Las ofensas verbales o físicas al empleador, a los compañeros o a los familiares que con ellos convivan.

  • La disminución continuada y voluntaria en el rendimiento normal o pactado.

  • La embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo.

  • El acoso discriminatorio (por raza, sexo, religión...) o por acoso sexual al empleador o a los compañeros.

  • La trasgresión de la buena fe contractual así como el abuso de confianza en el desarrollo del trabajo.



El despido disciplinario del trabajador se producirá, mediante notificación escrita que recibirá el trabajador en la que deben constar los hechos que motivan el despido y la fecha de efecto del mismo.

Este supuesto no podrá llevarse a cabo respecto del empleado interno entre las diecisiete horas y las ocho horas del día siguiente, salvo que la extinción del contrato esté motivada por falta muy grave a los deberes de lealtad y confianza.


En cuanto a los motivos, la jurisprudencia exige que se expresen concretamente cuales son los que se le imputan al trabajador, es decir, no es válido alegar motivos generales. Por ejemplo, no es válido alegar faltas y retrasos, hay que concretar cuales son y cuando se han producido.

No es necesario preavisar.

En caso de que la jurisdicción competente declare el despido improcedente, las indemnizaciones, que se abonarán íntegramente en metálico, serán equivalentes al salario correspondiente a veinte días naturales multiplicados por el número de años de servicio, con el límite de doce mensualidades.

En caso de incumplimiento de los requisitos previstos para formalizar el despido se  producirán los mismos efectos descritos en el párrafo anterior para los casos de despido improcedente.

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